Día 12 / Parte 4
1 Samuel 24, Salmos 57, Salmos 35, Salmos 12
Saúl cae en manos de
David sin darse cuenta, pero David perdona su vida y esto genera la escritura
de Salmos sobre la lealtad de Dios y el engañoso corazón del ser humano.
Uno se pregunta por
qué Dios pondría en manos de David la vida de su enemigo. ¿Qué estaba tratando Dios
de hacer en el corazón de David? Hay que tomar en cuenta que David tenía largo
rato de estar sintiéndose impotente ante el asedio de Saúl. Es muy posible que lo
que Dios buscaba era aliviar los sentimientos de impotencia de David. Esto es
una demostración de que los siervos de Dios que se encuentran dentro de Sus propósitos
no van a estar carentes de señales de que ellos van por buen camino.
A pesar de que Dios le
entrega a su enemigo el rey Saúl en sus manos, David rehúsa tomar acciones de venganza.
Por lo tanto, lo que el siervo de Dios haga como respuesta a las señales que
recibe es muy significativo. Dios envía señales, pero lo que hagamos con ellas es
muy importante. Es como si Dios le estuviera diciendo a David: “Te estoy dando
la oportunidad de elegir entre tomar acciones con tus propias manos o de seguir
confiando en Mí”. En el caso de David, a juzgar por la manera como él manejó el
incidente, es muy obvio que eligió lo segundo. David eligió seguir confiando en
Dios.
El rey Saúl se
conmueve profundamente y reconoce la bondad con que David lo ha tratado. Los
sentimientos que esta situación le generó a David se recogen en los Salmos 57,
35 y 12. David clama por misericordia y reflexiona mucho sobre lo engañoso y
traicionero que puede ser el corazón humano, contrastándolo con el carácter santo
y recto de Dios. David descarga sobre los hombros divinos su necesidad de
protección y su corazón se llena de alabanza para con el Altísimo.