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Saturday, October 30, 2021

Día 12 / Parte 4 / 1 Samuel 24, Salmos 57, Salmos 35, Salmos 12

 Día 12 / Parte 4

1 Samuel 24, Salmos 57, Salmos 35, Salmos 12

Saúl cae en manos de David sin darse cuenta, pero David perdona su vida y esto genera la escritura de Salmos sobre la lealtad de Dios y el engañoso corazón del ser humano.

Uno se pregunta por qué Dios pondría en manos de David la vida de su enemigo. ¿Qué estaba tratando Dios de hacer en el corazón de David? Hay que tomar en cuenta que David tenía largo rato de estar sintiéndose impotente ante el asedio de Saúl. Es muy posible que lo que Dios buscaba era aliviar los sentimientos de impotencia de David. Esto es una demostración de que los siervos de Dios que se encuentran dentro de Sus propósitos no van a estar carentes de señales de que ellos van por buen camino.

A pesar de que Dios le entrega a su enemigo el rey Saúl en sus manos, David rehúsa tomar acciones de venganza. Por lo tanto, lo que el siervo de Dios haga como respuesta a las señales que recibe es muy significativo. Dios envía señales, pero lo que hagamos con ellas es muy importante. Es como si Dios le estuviera diciendo a David: “Te estoy dando la oportunidad de elegir entre tomar acciones con tus propias manos o de seguir confiando en Mí”. En el caso de David, a juzgar por la manera como él manejó el incidente, es muy obvio que eligió lo segundo. David eligió seguir confiando en Dios.

El rey Saúl se conmueve profundamente y reconoce la bondad con que David lo ha tratado. Los sentimientos que esta situación le generó a David se recogen en los Salmos 57, 35 y 12. David clama por misericordia y reflexiona mucho sobre lo engañoso y traicionero que puede ser el corazón humano, contrastándolo con el carácter santo y recto de Dios. David descarga sobre los hombros divinos su necesidad de protección y su corazón se llena de alabanza para con el Altísimo.

En conclusión, aunque David tuvo la oportunidad de llevar a cabo acciones para acabar con la vida de su opresor, él eligió seguir confiando en Dios, y esto le generó sentimientos de alabanza y de reconocimiento del carácter santo y recto de Dios.