David y sus hombres habían estado morando con los filisteos, enemigos del pueblo de Dios, y había fingido una alianza con ellos, debido a la protección que le daban, sin embargo, llegado el día en que iba a tener que entrar en batalla con ellos en contra de Saúl y su propio pueblo, Dios le evitó formar parte del ejército de ellos por medio de los mismos oficiales filisteos que recomendaron al rey Aquis despacharlo, lo cual fue muy oportuno porque al tercer día descubrió que Siclag, la ciudad filistea donde él había morado, había sido saqueada por los amalecitas, y se le habían llevado incluso a sus dos mujeres, lo cual angustió a David, queriendo el pueblo de Siclag apedrearlo, pues habían perdido a sus hijas y a sus hijos, situación que obligó a David a hallar fuerzas en el Señor, y llamando al sacerdote, Dios le confirmó por medio de este que sí estaba a tiempo de darles alcance a los amalecitas y recuperar todo lo que le habían arrebatado, lo cual logró por medio del siervo egipcio abandonado de un amalecita que lo guio hasta el campamento de estos, adonde se dirigió con cuatrocientos de sus hombres, pues doscientos habían quedado atrás por estar muy cansados, y aprovechó un descuido de los amalecitas para herirlos de muerte en una campaña que duró dos días, pero al volver con el botín rescatado, algunos egoístas y malvados de los cuatrocientos no quisieron compartir el botín con los doscientos, de modo que David se vio en la necesidad de interceder por estos diciendo que el mismo derecho tiene el que entra en combate como el que se queda al cuidado del bagaje, una declaración que después quedó establecida como ley y ordenanza en Israel, y al llegar a Siclag tomó parte del botín para hacer amigos en todos los lugares donde había estado con sus hombres, incluidos algunos de la tribu de Manasés.
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Sunday, November 7, 2021
Tuesday, November 2, 2021
Día 13 / Parte 4 / 1 Samuel 25, 1 Samuel 26:1-4, Salmos 140, 1 Samuel 26:5-25
Asistimos a la partida de Samuel hacia la presencia de Dios, evento que motiva a David a mudarse hacia el sur de Judá, donde un rico hacendado llamado Nabal rehúsa ayudarle y por esta razón, el Señor propicia su muerte, dejando el campo abierto para que David se case con la viuda llamada Abigail y después de esto David perdona la vida de Saúl nuevamente.
La mudanza de David con sus hombres hacia el sur de Judá lo pone en contacto con ricos hacendados a quienes muy probablemente les ofreció servicios de protección de los rebaños de ellos. Uno de esos hacendados era Nabal, a quien David le solicita el reconocimiento en especie como una compensación por sus servicios. Nabal, haciendo honor a su nombre (Nabal significa “imprudente”), le niega la compensación, lo que enfurece a David, quien se pone en marcha con cuatrocientos hombres para ir a matar a Nabal y destruir su hacienda. Pero la esposa de Nabal, llamada Abigaíl, da muestras de una gran sensatez, y al darse cuenta de que la razón estaba relacionada con la imprudencia de su esposo, ella corre con todo un cargamento de víveres para David y sus hombres, lo cual hace a escondidas de su esposo, y al llegar al encuentro de David, ella lo disuade con un muy inteligente discurso, haciéndole ver al futuro rey los gravísimos problemas en que se metería si derrama sangre por su propia mano. David se muestra sumamente agradecido y da gloria a Dios por ella y el razonamiento de ella y le recibe los víveres que la había traído. Días después, Nabal muere a raíz de un ataque que le dio cuando descubre las consecuencias que habría provocado su imprudencia, de no ser por las sabias actuaciones de su esposa. David hace esposas suyas a Abigaíl y a otra mujer llamada Ajinoán.
Cuando Saúl se entera que David se encontraba en aquella región, procede entonces a darle caza con tres mil de sus hombres. Este actuar de Saúl propicia que David exclame las palabras del Salmo 140, donde se puede notar la sensibilidad de David para con la voluntad divina. David expresa palabras que claramente revelan la profunda convicción de la misión que le ha encargado el Señor. David da muestras claras de que está convencido de que el Señor está de su lado, y es por esta razón que muestra un lógico desconcierto, pero confía plenamente que el Señor sabe lo que está haciendo. El Salmo termina con unas palabras que le reconocen a Dios su carácter justo y razonable.
Por último, en respuesta a su oración en el Salmo 140, David recibe la oportunidad de volver a tener nuevamente la vida de Saúl en sus manos, y nuevamente David le perdona la vida a Saúl. Las palabras que David usa para explicarle a Saúl lo que había pasado son dignas de admiración, pues de una manera muy inteligente, y muy indirectamente, le hacer ver al rey Saúl el error que está cometiendo. David, en esencia, con plena confianza en Dios, le explica al rey que el que hará justicia es Dios, y que él está dispuesto a ser castigado, eso sí, por el Señor.
En conclusión, tenemos a David actúan de forma un poco impulsiva al comienzo, pero atenuado por la prudencia de una sabia mujer, lo cual lo lleva a clamar humildemente por la justicia divina, y recibe respuesta por medio de volver a tener la vida del rey nuevamente en sus manos.