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Tuesday, June 29, 2021

Día 55 (Deuteronomio 1:41-46, Números 14:40-45, Salmos 90, Números 33:18-36, Números 16)

El pueblo, impulsado por el remordimiento, tomó la mala decisión de entrar en batalla a tomar posesión de la tierra, pero les fue terriblemente mal porque lo hicieron a sabiendas de que el Señor no iba a ir con ellos, esto los llevó a la reflexión que se evidencia en el Salmo 90, de Moisés, donde este siervo reconoció que los humanos nada somos a la par del Señor y le pide que por amor les dé Su aprobación para que los deje entrar en los proyectos de Él, pero esto no evitó que anduvieran errantes durante cuarenta años en el desierto, y tampoco evitó la oposición de algunos con quienes el Señor fue implacable para destruirlos y a cuyos seguidores fue necesario salvar de una plaga que les envió el Señor.

El pueblo sentía remordimiento por haber sido faltos de fe y no haber entrado a tomar posesión de la tierra cuando el Señor los tuvo cerca de ella, y actuando bajo el impulso de ese remordimiento tomaron la mala decisión de entrar a la batalla, pero lo hicieron sin contar con el acompañamiento de Moisés ni del arca del pacto del Señor, en otras palabras, sin contar con la aprobación de Él, por lo tanto, les fue terriblemente mal: sufrieron una humillante derrota por parte de las tribus paganas que habitaban en aquellas tierra. Moisés les enseña que cuando los humanos abandonamos al Señor, Él nos abandona a nosotros. Esto nos recuerda la importancia de no actuar bajo el impulso de nuestras emociones, aun cuando las intenciones son buenas, porque nuestras emociones nos pueden traicionar al hacernos actuar sin la aprobación divina.

Debido a lo anterior, Moisés fue inspirado a componer un Salmo, el Salmo 90, donde se evidencia la transitoriedad de la vida humana, y la sustancia tan despreciable de la cual somos hechos, que es polvo de la tierra, y se evidencia también que la ira del Hacedor es completamente justificada, por lo tanto, es necesario pedirle que por Su amor Él nos permita entrar en Sus proyectos, abandonando, eso sí, los nuestros, y así nuestros esfuerzos puedan ser prosperados.

Sin embargo, el hecho de que Moisés pusiera en práctica lo que evidencia en el Salmo no evitó que anduvieran errantes durante cuarenta años en el desierto, tal como lo evidencia la larga lista de lugares que se presenta en Números 33:18-36. Tampoco evitó que sufriera la rebelión de Datán y Coré, la cual Moisés maneja con la más admirable sabiduría, pues, siendo un hombre lleno del temor de Dios, entiende perfectamente que la venganza es de Jehová, que es Su ira la que hace justicia, y fue de este modo que, sin dejarse llevar por las impertinencias de los rebeldes, simplemente los retó a someterse junto con él al juicio divino, para que fuera Dios quien decidiera quiénes eran los aprobados, lo cual Dios mostró haciendo que se abriera la tierra para tragarse a los rebeldes. Tampoco se evitó que Dios enviara una plaga contra los seguidores de los rebeldes, a quienes Moisés y Aarón tratan de salvar poniéndose, incensario en mano, entre los vivos y los muertos. No olvidemos que el incienso representa las oraciones de los santos, por lo tanto, una forma de salvar a los opositores entre nosotros es orando fervientemente por ellos.

En conclusión, necesitamos aprender que si el Señor no va con nosotros de nada sirve ir por la vida sin Él, y para saber que Él va con nosotros es necesario humillarnos reconociendo que en realidad nada somos a la par de Él para luego pedirle Su aprobación y que nos deje entrar en Sus proyectos sacrificando los nuestros, y así no habremos andado en vano por la vida, entendiendo que en todo el trayecto habrá oposición la cual el Señor se encargará de apartar y habrá seguidores de ellos a quienes “salvar” por medio de la oración.



Saturday, June 26, 2021

Día 54 (Deuteronomio 1:19-25, Números 13, Números 14:1-39, Deuteronomio 1:26-40)

Dios le dice a Moisés que envíe doce espías a la Tierra Prometida, quienes al volver de su misión informan de que la tierra es muy fértil y abundante, pero a diez de ellos los asusta la fuerza de los habitantes de esa tierra, y transmiten el miedo a los demás, provocando que Dios se llene de ira y que, después de la intercesión de Moisés, Él posponga durante cuarenta años la entrada del pueblo a esa tierra, hasta que mueran en el desierto todos los adultos, excepto Josué y Caleb.

En primer lugar, la idea de enviar doce espías, en realidad, fue del pueblo, pero, aunque para Dios no era necesario, Él estuvo de acuerdo y le pidió a Moisés que lo hiciera y entre ellos fueron incluidos Josué y Caleb. A estas alturas del relato, todo iba bien, todo parecía indicar que muy pronto iban a entrar a tomar posesión de la tierra. Se tomaron cuarenta días para la misión exploradora, lo que les permitió comprobar la abundancia y bondad de la tierra y también valorar la fortaleza de los habitantes a quienes debían echar de ella. Esto puede ser una lección acerca de cómo Dios, quien espera que andemos por fe y no por vista, a veces nos permite “tantear el terreno” antes de entrar en acción en el cumplimiento de una misión Suya.

Cuando ellos volvieron el informe coincidía en el punto de la abundancia y la bondad de la tierra, pero que difería en cuanto al punto de la fortaleza de los habitantes. Diez de los espías se llenaron de miedo y transmitieron este miedo a todo el pueblo. Josué y Caleb se indignaron y acompañados de Moisés y Aaron imploraron al pueblo que entraran a tomar posesión de la tierra, que no se dejaran llevar por el informe de los diez espías negativos. La lección que podemos aprender en este punto es que la fe cambia el panorama de forma radical. Necesitamos aprender que, cuando de hacer la voluntad de Dios se trata, es necesario tener fe como Josué y Caleb para poder tomar decisiones valientes y no necesariamente insensatas.

Entonces, Dios se indignó profundamente y se ofendió por la falta de fe de ellos y decide destruirlos allí mismo, pero la intercesión de Moisés logra que Dios cambie de opinión y decrete que la entrada para tomar la tierra no se va a llevar a cabo sino hasta después que mueran en el desierto todos los que tienen más de veinte años, de modo que a la tierra entrarán solamente los que en ese momento tienen menos de veinte años. Esto es lo que provoca que ellos tengan que andar errantes por el desierto durante cuarenta años. Es obvia la lección en cuanto a que Dios es un Dios de ira, y que Él toma decisiones en cuanto al destino de las personas con las cuales trabajamos, pero que existe la posibilidad de ser revertidas si razonamos con Él en oración para que les de un curso de acción alternativo.

En conclusión, hemos aprendido que, cuando de hacer la voluntad de Dios se trata, Él permite que primero probemos el terreno, que es necesario tomar decisiones valientes, pero no insensatas, y que existe la posibilidad de que él cambie sus decisiones en cuanto al destino de las personas con las cuales trabajamos si razonamos con Él en oración.

Wednesday, June 23, 2021

Día 53 (Números 10:1-10, Deuteronomio 1:6-8, Números 10:11-36, Éxodo 40:36-38)

En la lectura de hoy vemos cómo Dios ordena hacer dos trompetas para alertar al pueblo de diferentes eventos, siendo uno de ellos que, después de un año de estar al pie del monte Sinaí, se les ordena salir ordenadamente de este lugar para acercarse a los límites de la Tierra Prometida, luego vemos cómo Dios nombra a 70 ancianos para ayudar a Moisés, y también vemos como el pueblo es castigado con fuego de Dios y con lo mismo que pidieron, por quejarse de las condiciones, y luego se presenta el castigo que recibió Miriam, hermana de Moisés, por murmurar contra este.

En primer lugar, el tema de hacer las dos trompetas se liga a la orden de marchar después de haber estado un año al pie del monte Sinaí. Lo que más destaca en esta parte de la lectura es el orden en el que Dios les ordena salir: deben en salir primero un grupo de tres tribus, el tabernáculo es desarmado y transportado por ciertos levitas, luego atrás de un grupo de tres tribus van otros levitas con los utensilios y el mobiliario, luego marchan los demás grupos de tres tribus. Llama la atención que Moisés trata de “evangelizar” un madianita, pero este rehúsa marchar con ellos, luego se menciona la invocación que hacía Moisés pidiendo que fueran dispersados los enemigos, y la que hacía cuando llegan al nuevo lugar. Todo esto tiene enseñanza práctica acerca del orden que debe seguirse en las cosas de Dios. En todo lo que hagamos relacionado con las actividades de la iglesia debe haber orden y coordinación para que no haya tropiezo y para que todo fluya de forma eficiente y eficaz, cerciorándonos de que siempre estaremos siendo guiados por el Señor (1 Corintios 14:40).

En segundo lugar vemos cómo Dios nombra a 70 ancianos para que ayuden a Moisés y cómo el nombramiento es legitimado por el hecho de que ellos profetizaron, evento que solo sucedió una primera vez. El hecho de que profetizaron como señal de legitimación es importante porque significa que el Espíritu de Dios vino sobre ellos. En nuestros tiempos, la forma como el Espíritu se muestra como legitimación de los verdaderos profetas de Dios es por medio de los buenos frutos de ellos, destacando como el más importante el hecho de que ellos hagan la voluntad del Señor (Mateo 7:15-23).

En tercer lugar, las quejas de ellos, iniciadas por ciertos extranjeros entre ellos, provoca que el Señor los castigue con lo mismo que estaban pidiendo. La codicia provocó al Señor quien les envió la carne que pidieron en forma de codornices hasta que se enfermaron comiéndolas después de haber sido objeto de la ira de Dios de cuya presencia salió fuego para castigarlos duramente. Le lección que podemos aprender es que la codicia es el origen de muchos males. Necesitamos aprender a contentarnos en el Señor, para que la codicia no halle espacio en nuestros corazones (1 Timoteo 6:6-10).

Por último, el episodio de Miriam en que ella murmura contra Moisés provoca que sea castigada con lepra por parte del Señor, lo cual nos enseña la importancia de ser humildes y respetar a aquellos a quienes Dios da el don de dirigir, de presidir, de enseñar, etc. Es muy importante que tengamos esto presente y actuar solamente cuando sabemos que tenemos el don de parte de Dios.

En resumen, hoy hemos aprendido acerca de la importancia del orden en las cosas de Dios, de los frutos para poder servir en estas cosas, del contentamiento para no dar espacio a la dañina codicia y de respetar los dones que Dios haya dado a otros.


Wednesday, June 16, 2021

Día 52 (Números 5:11-31, Números 6, Éxodo 18, Deuteronomio 1:9-18)

Después de nuestra lectura de hoy nos encontramos con instrucciones acerca de cómo juzgar a una esposa cuyo marido sospecha que le ha sido infiel, y también instrucciones para los que deseen hacer lo que se conoce como el voto especial de nazareo y por último asistimos al sabio consejo que dio Jetro, suegro de Moisés, de hacer partícipes a otros hombres idóneos del trabajo de resolver casos entre los que están en conflicto.

En relación con las instrucciones sobre cómo juzgar a una esposa cuyo marido sospecha que ella le ha sido infiel, es lógico que nos cause extrañeza el método y nos puede parecer muy cruel e injusto para con la mujer que se proceda de tal manera con ella. Los más triste es que era la inocente la que se veía obligada a beber la horrible pócima, porque la culpable que confesaba se salvaba de beberla. Sin embargo, podemos estar seguros de que la inocente contaba con la protección divina y se salvaba de la vergüenza. ¿Qué enseñanza podemos sacar de esta parte de las Sagradas Escrituras que sea congruente con todo el resto de ellas? 1) Que aventurarse a los placeres prohibidos, tiene como consecuencia la más horrible amargura al final y 2) que Dios escudriña los corazones y conoce los pecados secretos y, a veces, se descubren extrañamente en esta vida. Tomemos nota de lo que se lee en 1 Timoteo 5:24: “Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después”.

La palabra nazareo significa separación. Algunos fueron designados por Dios, antes de su nacimiento, para ser nazareos todos sus días, como Sansón y Juan el Bautista. Pero, en general, era un voto de separación del mundo y de consagración a Dios, por un tiempo limitado y bajo ciertas reglas, que cualquier persona podía hacer si quería. Es importante señalar que, una vez cumplido el período de consagración, ellos debían “asegurarse de cumplir con todo lo que juraron cuando se apartaron como nazareos” (Números 6:21). Es instructivo conocer todos los no y los sí del voto nazareo y el porqué de ellos. Por ejemplo: Sí a dejarse crecer el cabello, ¿por qué? Bueno, porque de esa manera se estaba indicando que cesaba el cuido de la apariencia renunciando así a la vanidad de ella. Luego, No al consumo de bebidas alcohólicas y de todo lo que tuviera relación con la uva, porque la sobriedad es requisito muy importante para una persona consagrada. El No al contacto con cadáveres y con cualquier impureza, se prescribía por obvias razones. Hoy que estamos bajo la gracia, tenemos más poderosas razones para aplicar el simbolismo de estas instrucciones presentando nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios y procurando la renovación del entendimiento, para estar siempre consagrados al Señor. En otras palabras, ¡nuestro voto nazareo es permanente!

Por último, el sabio consejo que dio Jetro a su yerno Moisés es perfectamente aplicable en nuestros tiempos, y con mucha mayor razón, porque al estar bajo la gracia, todos hemos recibido dones que nos vuelven idóneos para un servicio u otro. Este consejo fue en el sentido de hacer partícipes a otros hombres idóneos del trabajo de resolver casos entre los que están en conflicto. Es digno de tomar nota Éxodo 18:20: “Enséñales los decretos de Dios; transmíteles sus instrucciones; muéstrales cómo comportarse en la vida”. Es prácticamente lo mismo que leemos en 2 Timoteo 2:2: “Ahora enseña estas verdades a otras personas dignas de confianza que estén capacitadas para transmitirlas a otros”. En la iglesia no debe haber recarga de funciones en una sola persona, no es sano para la persona ni para la iglesia.

Terminamos nuestro devocional haciendo un recuento de lo que hemos aprendido: Dios escudriña nuestros corazones y conoce los pecados secretos, nuestro voto nazareo es permanente, para toda la vida y, por último, la iglesia necesita que se repartan las cargas para que los miembros puedan ministrarse unos a otros (Efesios 4:16).

Tuesday, June 15, 2021

Día 51 (Levítico 10, Levítico 16, Números 5:5-10)

 Debido a Su santidad, y a Su gloria, el Señor es extremadamente estricto en cuanto a los elementos profanos y al momento en que se puede entrar en contacto con Él, por lo tanto, debían tomarse las más estrictas precauciones al llevar a cabo los actos de justificación, y si entre los pecados había perjuicio contra otro debía restituírsele con un veinte por ciento adicional, y esto era como restituirle al Señor mismo porque si el agraviado hubiera muerto, la restitución debía entregarse al sacerdote, es decir, al Señor.

En cuanto a los elementos profanos que el Señor exigía mantener fuera del contacto con Él se encuentra la energía en forma de fuego. Los hijos de Aarón cometieron el error de poner en sus incensarios brasas que no procedían del altar, y debido a que la gloria del Señor estaba presente, salió fuego de Su presencia y los consumió. Tampoco se podían introducir el elemento profano del alcohol que al consumirse obnubila la mente y trastorna el juicio.

Debido a lo anterior debían tomarse las más estrictas precauciones en cuanto al momento que podían acercarse a Su presencia. No era cuando se les antojara, ni de forma casual, sino que una vez al año, después de haber cumplido con todo un proceso cuyo fin era asegurar la justificación de ellos. Era el décimo día del séptimo mes, y ese día debían guardar estricto reposo negándose a sí mismos.

Por último, la restitución con un veinte por ciento adicional era una ley necesaria para quitar completamente el desagravio cometido contra otra persona. El cien por ciento abarca el daño material y ese veinte por ciento adicional constituía resarcimiento del daño moral. Hacer esto al agraviado era como hacerlo al Señor pues si el agraviado hubiera muerto, la restitución debía entregarse al sacerdote, es decir, al Señor.

En el caso nuestro, la santidad y la gloria de Dios exigen que seamos extremadamente estrictos en cuanto a los elementos profanos que puedan entrar en contacto con nuestras mentes, porque lo que sale de la mente, llega eventualmente a contaminar el cuerpo (Marcos 7:20-23), y es de toda esa contaminación que se nos ha purificado en la sangre de Cristo, y necesitamos entender que cuando agraviamos a otro, es con Dios con quien entramos en deuda, por lo tanto hay que restituirle con creces al agraviado como si le restituyéramos a Dios mismo.

Saturday, June 12, 2021

Día 50 (Números 8, Números 4, Levítico 9)

En los pasajes de hoy hemos asistido al momento en que Dios manda que los levitas sean consagrados, a la distribución de los deberes relacionados con el desarmado de todos los elementos del tabernáculo para su transporte entre los tres clanes de los levitas y a la ejecución del sacrificio para la purificación de los sacerdotes y del pueblo para que la gloria del Señor se apareciera, lo cual en efecto ocurrió cuando fuego ardiente salió de la presencia del Señor para quemar la ofrenda.

En cuanto a la consagración de los levitas, podemos observar que primero se hace expiación por ellos para justificarlos, luego se les aparta, es decir, se les santifica, y se les declara pertenencia del Señor, pues fueron tomados como sustitutos de los hijos varones de los israelitas, cuando Dios hirió de muerte a los primeros hijos varones de los egipcios. Esto es maravilloso, saber que a estas alturas del relato ya Dios estaba prefigurando lo que ocurriría cientos de años más adelante, cuando Jesús sería ofrendado por todos nosotros, con el fin de hacernos justos delante de Él a nosotros, para que así nosotros también podamos ser ofrendados a Dios para gloria de Él. Una vez que los levitas fueron dedicados, ellos entraron al tabernáculo con el fin de llevar a cabo sus funciones. Del mismo modo nosotros, una vez que somos dedicados en Cristo para gloria de Dios, podemos llevar a cabo nuestras funciones.

La distribución de los deberes relacionados con el desarmado de todos los elementos del tabernáculo para su transporte entre los tres clanes de los levitas es digna de admiración pues, para llevar a cabo tan delicadas funciones, Dios primero da instrucciones precisas relacionadas con identificar a los encargados, luego les indica los problemas que deben prever, y por último les señala la secuencia de las acciones que deben ejecutar. Esta secuencia era muy importante, porque cada uno de los elementos del mobiliario, principalmente el arca, tenía un potencial de destrucción para ellos. Eran cosas santas, que no podían ser manipuladas por cualquiera, sino por aquellos que ya habían sido purificados y que sabían cómo acercarse y cómo tomar cada uno de los objetos, protegiéndose ellos, y a la vez protegiendo a los objetos. ¿Qué enseñanza puede tener esto para nosotros? Bueno, esto nos sirve para meditar acerca de la santidad de Dios. Su santidad es tal, que puede hacernos daño, puede destruirnos. Por esa razón, para acercarnos a Él necesitamos a Jesús, el que nos ha purificado, y habiendo llenado esta necesidad, cuando nos acercamos a Dios en oración, no lo hacemos ni descuidada ni casualmente, sino con una perfecta conciencia de esa característica de Él que puede ser muy traumatizante: Su santidad.

La ejecución del sacrificio para la purificación de los sacerdotes y del pueblo para que la gloria del Señor se apareciera es digna de análisis. Todos los actos de ofrenda y sacrificio por el pecado fueron llevados siguiendo las estrictas instrucciones dadas por Dios por medio de Moisés, y al final, en efecto “la gloria del Señor se apareció a toda la comunidad”. Se lee que un fuego ardiente salió de la presencia del Señor y consumió la ofrenda quemada. También se lee que cuando los israelitas vieron esto, gritaron de alegría y se postraron rostro en tierra. ¿Qué podemos hacer para que la gloria del Señor se nos aparezca a nosotros hoy? ¿Cómo podemos lograr que salga fuego ardiente de la presencia del Señor? Bueno, estas son preguntas un poco necias. En realidad, no es algo que podamos lograr con nuestras acciones. Esto es algo que Dios hizo posible por medio de las acciones de Él a través de Jesús Su Hijo. Jesús fue ofrendado por nosotros, Jesús recibió, por decirlo de alguna manera, el fuego ardiente de la presencia del Señor cuando murió por nosotros en la cruz. Allí fue donde Su gloria se mostró. Dios se glorificó con la muerte de Jesús y aún más con Su resurrección. Como resultado de lo que Dios hizo por medio de Jesús, el Cordero de Dios, Él hizo posible “que podamos conocer la gloria de Dios que se ve en el rostro de Jesucristo” (2 Corintios 4:6). Además, en Cristo, “a quienes nos ha sido quitado el velo, podemos ver y reflejar la gloria del Señor” (2 Corintios 3:18).

En conclusión, hoy hemos comprendido que, al igual que los levitas, hemos sido consagrados en Cristo, por medio de la expiación, la justificación y la santificación en Cristo, y al igual que los levitas, se nos ha purificado por la sangre de Cristo para que podamos entrar con toda libertad en el Lugar Santísimo, y luego ¡salir de allí reflejando la gloria del Señor!


Friday, June 11, 2021

Día 49 (Levítico 27, Números 3, Deuteronomio 10:8-9)

En la lectura correspondiente al día de hoy se nos presentan instrucciones sobre el precio a pagar por toda promesa voluntaria hecha a Dios, ya fuera de personas o de bienes, así como el encargo hecho a los levitas de servir en todo lo relacionado con la adoración cuyo centro de actividad era el tabernáculo y por último se nos explica por qué los levitas no tenían posesión terrenal.

Los votos eran ofrendas voluntarias de personas o de bienes hechas a Dios. Un hombre podía hacer ofrenda a Dios de sí mismo, de su esposa, de sus hijos, de sus esclavos, de sus bestias, de sus casas, de sus campos. Tales votos eran redimibles y, por regla general, se redimían, aunque hubo algunas excepciones, como en el caso de Samuel, a quien su madre dejó en el templo, es decir, no lo redimió. Como los adultos, entre los veinte y los sesenta años de edad, eran capaces de prestar el mayor servicio, tenían la calificación más alta; los jóvenes, de cinco a veinte, menor calificación; los niños, no podían ser ofrecidos ni redimidos sino hasta un mes después del nacimiento; los ancianos eran valorados por debajo de los jóvenes, pero por encima de los niños; y los pobres eran calificados de acuerdo con sus medios. Se prohibía que los primogénitos de los animales, las cosas consagradas y los diezmos fueran ofrendados, porque ya pertenecían al Señor. Estas ofrendas eran voluntarias, no como el diezmo que sí era obligatorio. Se nota énfasis en la idea de que a Dios le pertenece lo primero, lo que es premium, y por encima de eso, Él es digno de todo lo demás que se le consagre, y pasa a ser propiedad suya, de modo que, para volverlo a obtener, es decir, para redimirlo, es necesario pagar por ello, comprárselo de vuelta. En estos pasajes se aprende mucho acerca del significado del concepto redención. Cristo fue ofrecido como pago para redimirnos a nosotros.

En cuanto al encargo hecho a los levitas de servir en todo lo relacionado con la adoración cuyo centro de actividad era el tabernáculo, había mucho trabajo que pertenecía al oficio de los sacerdotes, y ahora solo estaban Aarón y sus dos hijos para hacerlo; Dios nombra a los levitas para que los asistan. Esto nos enseña que aquellos a quienes Dios asigna trabajo, Él mismo encontrará ayuda para ellos. Los levitas fueron tomados en lugar de los primogénitos. A los levitas se consideraban consagrados a Jehová Dios, como sustitutos de todo primer hijo varón de Israel. Por esta razón el registro de los primogénitos hecho a los israelitas se hizo con el fin de comparar con el número de los levitas que habían sido consagrados que eran 22.000 (veintidós mil). La diferencia de 273 primogénitos no representados por un levita debía pagarse. Por cada uno de ellos se pedía 57 gramos de plata. Por cada israelita primogénito se había ofrecido un levita. Por los primogénitos que no estaban cubiertos era necesario pagar, con lo cual se nota énfasis en lo que pertenece al Señor y cuán importante es el desprendimiento, cuán importante es no sentirnos dueños de nada en esta vida.

Por último, en cuanto a por qué los levitas no tenían posesión terrenal, se nos explica que la posesión de ellos era Dios mismo, posesión preciada de ellos. Al Señor le pertenece todo, pero nosotros contamos con Él como posesión nuestra. Él es nuestro Dios, así como lo es de Abraham, de Isaac y de Jacob, porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Gloria a Dios porque Él mismo se da a nosotros por medio de Jesús Su Hijo. No somos dueños de nada en esta vida, pero somos dueños de todo cuando aprendemos a verlo a Él como posesión nuestra.

En conclusión, hemos aprendido acerca de la necesidad de redimir toda promesa hecha a Dios, porque una vez hecha, pasa a pertenecerle a Dios, entendiendo de este modo el concepto de redención, hemos aprendido que los consagrados al Señor le pertenecen a Él, por lo tanto, no somos dueños de nada en esta vida, pero somos dueños de todo porque Él es posesión preciada nuestra.


Thursday, June 10, 2021

Día 48 (Levítico 25, Levítico 26)

La lectura de hoy nos presenta una imagen clarísima de un Dios de cuya mente procede el más excelente tratado sobre la manera correcta de administrar la tierra de cultivo, y no solo prescribe esa administración de la tierra sino también el trato humanitario que debe darse a la mano de obra que la trabaja, para lo cual hay ricas bendiciones, como también, de no cumplirse tales instrucciones, se anuncian las severísimas consecuencias que sufrirían.

Es admirable el hecho de que en las Escrituras se recojan tan sabias instrucciones, sobre la forma como debe usarse un bien tan preciado para toda colectividad humana como lo es la tierra de cultivo, la tierra de la cual procede todo lo que el ser humano necesita para su sustento. El Señor, en Su omnisciencia insuperable, establece que después de seis años de cultivo, la tierra debe descansar un año entero, para que ella se pueda recuperar. Esta es una práctica cuyo sustento científico está debidamente establecido. Se ha comprobado que la tierra excesivamente cultivada, sobre la cual se siembran año tras año grandes extensiones de monocultivos, y sobre la cual se riegan fertilizantes y herbicidas, sufre un proceso de mineralización (pérdida de materia orgánica), compactación, acidificación, es decir, la tierra se agota y los suelos sufren fatiga como resultado de las prácticas insostenibles. Pero esto es algo que se descubrió científicamente si acaso hace unos doscientos años, mientras que ya Dios lo había previsto cientos de años antes de Cristo. Por esta razón, cuando leemos en Levítico 25 tan excelentes instrucciones sobre la forma como debe usarse la tierra, a uno no le queda más que admirarse de las sapientísimas instrucciones del Creador para el pueblo que Él había escogido de entre todos los pueblos de la tierra.

También está el tema del trato a los seres humanos que laboran la tierra, especialmente a los que fracasaran en el intento, porque recordemos que ya se nos había dicho que la tierra solo iba a producir espinos y cardos y por esa razón es con el sudor de nuestras frentes que nos vamos a ganar el pan de cada día. Ganarse el pan de cada día en estas condiciones genera desigualdad, de allí que debía prescribirse el año del jubileo, el rescate de propiedades y el rescate de los pobres y esclavos. El año del jubileo era con el fin de cada uno de ellos pudiera regresar a la tierra que les pertenecía a sus antepasados, con el fin de que no se aprovechara el uno del otro, al poder volver la tierra a sus primeros dueños. Tomemos nota de esto que se lee en Levítico 25:16: “Mientras más años faltan para el siguiente jubileo, más alto será el precio; mientras menos años, menor será el precio. Después de todo, la persona que vende la tierra en realidad está vendiendo una cierta cantidad de cosechas”. ¡La tierra en sí misma le pertenecía a Dios, no a los seres humanos! De este pasaje se pueden sacar una enseñanza muy importante: las cosas no tienen valor en si mismas; es el valor que nos generan lo que importa. Por esta razón, para dar instrucciones rescate de propiedades, se presenta este principio: “La tierra no debe venderse a perpetuidad, porque la tierra es mía. Tú solamente eres un extranjero y un arrendatario que trabaja para mí” (Levítico 25:23). ¡Esta es una idea profundamente importante! Así, pues, no era a perpetuidad que alguien podía apropiarse de la tierra de otra persona que se hubiera empobrecido, y se evitaba de esta manera lo que se conoce como latifundio, que produce el horrible resultado de desigualdad que se transmite de una generación a otra. Para el rescate de los pobres y los esclavos, también se daban instrucciones con el fin de que nadie pudiera explotar a otro. Un israelita podía tener a otro israelita como esclavo, pero esto no era a perpetuidad. Había dos maneras como podía liberarse: 1) que un familiar lo redimiera, y 2) que llegado el año del jubileo, ellos fueran liberados.

La lectura de hoy termina con un capítulo dedicado a las ricas bendiciones si se seguían las instrucciones dadas y al anuncio de las severísimas consecuencias que sufrirían si no eran capaces de poner en práctica las estrictas medidas de protección de la tierra y de la mano de obra. Las bendiciones consistían en el hecho de que habría paz, serían libres de las fieras salvajes, tendrían con qué hacer frente a los enemigos, jamás habría sequía ni inundación y gozarían de abundancia de cosechas. Las consecuencias serían todo lo contrario de lo anterior. Lo admirable de este anuncio de consecuencias es que se presentan como una ruptura de la relación de ellos con Dios, pues la desobediencia se interpreta como un volverse hostiles a Él. De modo que las consecuencias tenían como fin ganar el corazón de ellos, para que cesara esa hostilidad en el corazón de ellos y lo volvieran a amar.

Como ya se dijo anteriormente, la lectura de hoy nos presenta una imagen de un Dios omnisciente, que prescribe con miles de años antes de que el hombre lo descubriera por su propio ensayo y error, la manera correcta de administrar la tierra de cultivo, lo cual evitaría los desastres ambientales que hoy tenemos, y no solo prescribe esa administración de la tierra sino también el trato humanitario que debe darse a la mano de obra que la trabaja adelantándose a los sistemas políticos que el hombre ha tratado infructuosamente de implantar con el fin de generar igualdad, y termina la lectura con el anuncio de ricas bendiciones, como también, de no cumplirse tales instrucciones, se anuncian las severísimas consecuencias que sufrirían.


Tuesday, June 8, 2021

Día 47 (Levítico 23, Levítico 24)

 Se presenta un resumen del día de reposo semanal, de los cinco eventos solemnes anuales, se dan instrucciones para el aceite para mantener continuamente encendidas las lámparas del candelabro, el pan de la proposición y se prescribe un castigo ejemplarizante para un hombre que blasfemó el santo Nombre.

Las cinco eventos solemnes anuales son 1) la Pascua en el día 14 del mes primero, un evento para recordar cuando los israelitas se salvaron del ángel de la muerte gracias a la sangre del cordero. Jesús fue crucificado durante la fiesta de la Pascua del año 33 d. C. y Pablo enseña que nuestra pascua es Cristo (1 Corintios 5:7), luego 2) el evento de las Semanas en el día 6 del mes 3 que servía para marcar el tiempo cuando debía traer las primicias de las cosechas al templo, una fiesta de júbilo y acción de gracias por la cosecha, más adelante 3) el evento de las Trompetas, en el día primero del mes séptimo que era un día de recogimiento en preparación para el día de la expiación, seguido de 4) el evento en sí de la Expiación en el día 10 del mes 7 que era para afligir sus almas como señal de arrepentimiento y por último 5) el evento de los Tabernáculos en el día 15 del mes séptimo que celebraba la provisión de cosechas y de refugio. Tomémonos el tiempo para meditar en cada uno de estos eventos de celebración de los israelitas que fueron establecidos por el Espíritu Santo, por medio de Moisés, para tratar de encontrar el significado que puedan tener para nosotros.

En cuanto al aceite para mantener continuamente encendidas las lámparas del candelabro, encontramos allí una gran enseñanza, un profundo simbolismo de lo que se espera de nosotros como adoradores continuos del poder y la gloria de Dios. Se pueden relacionar los panes de la proposición, también llamados panes de la presencia, con lo que dijo Jesús acerca del pan que es Su cuerpo para salvación nuestra. En cuanto al castigo ejemplarizante en el cual se dio muerte al hombre que blasfemó el santo Nombre de Dios, es importante que tomemos nota del carácter santo de Dios, que Él es Dios que exige total y absoluto respeto por Su condición de Dios. Es peligroso hablar mal de Dios, quien lo haga debe atenerse a las consecuencias. Esta es una característica de Dios que lo presenta como alguien consecuente consigo mismo. En Él encontramos el Bien Supremo, cualquier mancha de Su honor nos afecta a todos.

Resumiendo la lectura de hoy, tenemos cinco eventos o celebraciones anuales con significado especial para nosotros aún hoy, el aceite para mantener continuamente encendidas las lámparas, el pan de la presencia o la proposición y el castigo ejemplarizante de muerte para el que habla mal de Dios.

Wednesday, June 2, 2021

Día 46 (Levítico 20, Levítico 21, Levítico 22)

Se prescribe la pena de muerte para una serie de conductas sexuales que ya se habían tipificado como prohibidas, se especifican condiciones de estricta pureza que los sacerdotes deben observar y se dan instrucciones estrictas relacionadas con la pureza de las ofrendas.

La imposición de pena de muerte por los delitos que se enumeran en el capítulo 20 puede parecer una pena cruel y despiadada, pero quien así piense, debería preguntarse a qué se debe que Dios recurra a tan extrema y tan radical medida. Al juzgar la pena de muerte como una crueldad, tomemos en cuenta que estaríamos juzgando desde la posición de seres humanos pecadores, cuyo corazón “es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso” (Jeremías 17:9). Por lo tanto, no es nuestro criterio el que debe tomarse en cuenta sino el de Aquel para quien tales conductas merecen pena de muerte. Es Su criterio el que ha de prevalecer. Debe tomarse en cuenta también el propósito de Dios en ese momento de la historia de la redención del ser humano. Dios está imponiendo una ética superior, un orden moral supremo, al pueblo del cual habría de nacer Su Hijo.

En cuanto a las condiciones de estricta pureza impuestas a los sacerdotes, es importante señalar que estas tienen que ver con la pureza y la santidad de Dios. Los sacerdotes eran intercesores entre el pueblo y Él, por lo tanto, se esperaba de ellos que fueran libres de toda contaminación y de todo defecto. Debían mantener una conducta limpia, una forma de vivir pura, no solo en cuanto a mantenerse libre de contaminación física, sino también social, espiritual y mental. Sencillamente no debían exponerse al contacto con todo lo que fuera profano, desordenado y defectuoso. Dios es espíritu puro, limpio, perfecto, justo y santo. Todas estas prescripciones tenían como propósito formar tal imagen de Dios en la mente del pueblo (y también de nosotros, porque Dios no ha cambiado, Él sigue siendo el mismo Dios santo que mora en luz inaccesible). Esta imagen de Dios, que es la correcta, permitió entonces preparara el camino para la venida de Jesús, porque al entender cómo es Dios de limpio y santo, se puede entonces entender la necesidad que tenemos de la obra de Jesús para hacernos limpios y santos en Su sangre para servirle al Padre.

En relación con la necesidad de que las ofrendas fueran puras y que no hubiera en ellas defecto alguno, se puede observar en ello una prefiguración del requisito que debía cumplir Aquel que había de ser ofrenda para Dios por nosotros, siendo ese requisito que Él mismo fuera sin mancha, sin defecto, tal como se lee en 1 Pedro 1:19, donde se habla de “el Cordero de Dios, que no tiene pecado ni mancha”. Todo lo que leemos en estos capítulos de Levítico, que puede parecer extremo y radical, no debería sorprendernos. Es Dios preparando los corazones, es Dios anunciándonos Su naturaleza perfecta, ordenada, la naturaleza de un Ser en cuya presencia todo es limpio, organizado, bello, puro y santo.

En la lectura de hoy pudimos ver cómo la pena de muerte para una serie de conductas ilícitas se justifica si tomamos en cuenta la naturaleza divina, también cómo las condiciones de pureza impuestas a los sacerdotes nos anuncian nuestra necesidad de pureza que Jesús ha hecho posible en nosotros por Su sangre, como Cordero sin mancha y sin defecto, como debe ser toda ofrenda hecha a Dios.

Tuesday, June 1, 2021

Día 45 (Levítico 15, Levítico 18, Levítico 19)

En estos tres capítulos vamos a encontrar instrucciones para el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, las secreciones corporales tales como la emisión de semen y el sangrado menstrual, y durante las relaciones sexuales. También hay estrictas ordenanzas en contra de las relaciones sexuales ilícitas, se explica con quiénes no deben tenerse y se da la razón. Por último, se da un conjunto de diferentes ordenanzas morales, sociales y religiosas.

En cuanto a las instrucciones para el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, las secreciones corporales tales como la emisión de semen y el sangrado menstrual, y durante las relaciones sexuales, encontramos que las prácticas recomendadas son totalmente congruentes con las prescripciones que daría un médico infectólogo de nuestros tiempos. Los mismo pasa con la emisión de semen y el sangrado menstrual. Se habla mucho de lavarse y permanecer impuro hasta el anochecer. Hoy día se sabe que estos flujos del cuerpo son altamente contaminantes. Las personas que no toman precauciones y no saben observar estas reglas de higiene estricta sufren terriblemente de infecciones que pueden incluso afectar sus riñones. Es digno de notar que después de tratar el evento contaminante, se les instruye presentar ofrenda por el pecado y ofrenda quemada. Parece que el problema no solo era de higiene, también era espiritual. O puede ser que existía la necesidad de que se les declarara limpios mediante una ceremonia, parecido a la necesidad que tenemos hoy de que se nos declare negativos en cuento a la presencia de alguna enfermedad.

Entre las estrictas ordenanzas en contra de las relaciones sexuales ilícitas se da una larga lista de personas con las cuales no se debe tener relaciones sexuales (en la Reina-Valera se usa la expresión: “No descubrirás la desnudez de…”). En parte el propósito de estas estrictas ordenanzas, era evitar lo que se conoce como incesto, el cual es un problema muy serio para las familias y las civilizaciones. En la página Concepto.de podemos encontrar la siguiente explicación:

Una explicación biológica de la prohibición del incesto apuntaría a que los individuos que presentan nexos sanguíneos estrechos comparten un alto porcentaje de su genoma, por lo que su unión empobrecería el pozo genético de la comunidad, o sea, disminuye la diversidad genética de las futuras generaciones, incrementando la probabilidad de enfermedades, mutaciones o taras hereditarias.

Otra forma de explicar la prohibición del incesto tiene que ver con que irrumpe en la armonía de la estructura familiar, que suele ser además de tipo jerárquico: los mayores regentan a los menores y así sucesivamente. Visto así, el incesto deteriora el orden constituido culturalmente y subvierte arquetipos ancestralmente asociados a la civilización.

Tomado de https://concepto.de/incesto/

Entre las prácticas sexuales prohibidas también se incluyen las relacionadas con la zoofilia, también llamada bestialismo, es decir las relaciones sexuales con animales. A todas estas prácticas se les da el calificativo de “repugnantes” y “detestables” según la traducción que estemos leyendo, y eran propias de los pueblos que Dios iba a echar de la tierra que a ellos se les había prometido:

“Todas estas actividades detestables las practican los pueblos de la tierra adonde los llevo, y de esta manera la tierra se contaminó” (Levítico 18:27)

En este contexto se entiende mejor el pedido que se les hace con estas palabras: “sé santo porque yo, el Señor tu Dios, soy santo” (Levítico 19:2). En la Traducción al Lenguaje Actual se lee: “Yo soy el Dios de Israel, y soy diferente de los demás dioses. Por eso ustedes deben ser diferentes de las demás naciones”.

Por último, se nos presentan las ordenanzas morales, sociales y religiosas. Entre las ordenanzas sociales se nota sensibilidad para con las personas en desventaja, se ordena estrictamente proteger al vulnerable, especialmente los pobres y los extranjeros. Se habla de dejar el fruto caído y el fruto de las orillas del terreno a los pobres. Llama la atención las siguientes palabras:

“Cuando entres en la tierra y plantes árboles frutales, no recogerás el fruto durante los primeros tres años, sino que lo considerarás prohibido; no lo comas. En el cuarto año, toda la cosecha deberá ser consagrada al Señor como una celebración de alabanza. Por último, en el quinto año podrás comer el fruto. Si lo haces de esta manera, tu cosecha aumentará. Yo soy el Señor tu Dios” (Levítico 19:23-25).

Uno se pregunta cuál podría ser el problema con el fruto del tercer año, pero es una ordenanza, algún motivo había. A juzgar por la palabra en hebreo que se usa para calificar ese fruto, que es la palabra “incircunciso”, podría entonces entenderse que el fruto de los tres primeros años del árbol frutal era considerado impuro, impropio para ser consumido. Luego, la cosecha del cuarto año debía ofrendarse al Señor. Esto es lo que se conoce como las primicias, el fruto premium el cual no debían tomar ellos sino que le pertenecía al Señor, significando que el Señor es merecedor de lo mejor.

 En conclusión, en estos tres capítulos vimos instrucciones para el tratamiento de las enfermedades de transmisión sexual, las secreciones corporales tales como la emisión de semen y el sangrado menstrual, y durante las relaciones sexuales. También vimos estrictas ordenanzas en contra de las relaciones sexuales ilícitas, se nos explicó con quiénes no deben tenerse y se dio la razón y la razón es que todo ello es detestable práctica de los pueblos paganos. Por último, se dio un conjunto de diferentes ordenanzas morales, sociales y religiosas, e hicimos énfasis en el tema de la sensibilidad para con el débil y el vulnerable y el tema de los árboles frutales.