Asistimos a la partida de Samuel hacia la presencia de Dios, evento que motiva a David a mudarse hacia el sur de Judá, donde un rico hacendado llamado Nabal rehúsa ayudarle y por esta razón, el Señor propicia su muerte, dejando el campo abierto para que David se case con la viuda llamada Abigail y después de esto David perdona la vida de Saúl nuevamente.
La mudanza de David con sus hombres hacia el sur de Judá lo pone en contacto con ricos hacendados a quienes muy probablemente les ofreció servicios de protección de los rebaños de ellos. Uno de esos hacendados era Nabal, a quien David le solicita el reconocimiento en especie como una compensación por sus servicios. Nabal, haciendo honor a su nombre (Nabal significa “imprudente”), le niega la compensación, lo que enfurece a David, quien se pone en marcha con cuatrocientos hombres para ir a matar a Nabal y destruir su hacienda. Pero la esposa de Nabal, llamada Abigaíl, da muestras de una gran sensatez, y al darse cuenta de que la razón estaba relacionada con la imprudencia de su esposo, ella corre con todo un cargamento de víveres para David y sus hombres, lo cual hace a escondidas de su esposo, y al llegar al encuentro de David, ella lo disuade con un muy inteligente discurso, haciéndole ver al futuro rey los gravísimos problemas en que se metería si derrama sangre por su propia mano. David se muestra sumamente agradecido y da gloria a Dios por ella y el razonamiento de ella y le recibe los víveres que la había traído. Días después, Nabal muere a raíz de un ataque que le dio cuando descubre las consecuencias que habría provocado su imprudencia, de no ser por las sabias actuaciones de su esposa. David hace esposas suyas a Abigaíl y a otra mujer llamada Ajinoán.
Cuando Saúl se entera que David se encontraba en aquella región, procede entonces a darle caza con tres mil de sus hombres. Este actuar de Saúl propicia que David exclame las palabras del Salmo 140, donde se puede notar la sensibilidad de David para con la voluntad divina. David expresa palabras que claramente revelan la profunda convicción de la misión que le ha encargado el Señor. David da muestras claras de que está convencido de que el Señor está de su lado, y es por esta razón que muestra un lógico desconcierto, pero confía plenamente que el Señor sabe lo que está haciendo. El Salmo termina con unas palabras que le reconocen a Dios su carácter justo y razonable.
Por último, en respuesta a su oración en el Salmo 140, David recibe la oportunidad de volver a tener nuevamente la vida de Saúl en sus manos, y nuevamente David le perdona la vida a Saúl. Las palabras que David usa para explicarle a Saúl lo que había pasado son dignas de admiración, pues de una manera muy inteligente, y muy indirectamente, le hacer ver al rey Saúl el error que está cometiendo. David, en esencia, con plena confianza en Dios, le explica al rey que el que hará justicia es Dios, y que él está dispuesto a ser castigado, eso sí, por el Señor.
En conclusión, tenemos a David actúan de forma un poco impulsiva al comienzo, pero atenuado por la prudencia de una sabia mujer, lo cual lo lleva a clamar humildemente por la justicia divina, y recibe respuesta por medio de volver a tener la vida del rey nuevamente en sus manos.
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