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Tuesday, July 6, 2021

Día 56 (Números 17, Números 18, Números 15, Deuteronomio 2:1)

Dios se preocupa por dar a conocer claramente quiénes son sus elegidos para el servicio, se cerciora además de que entiendan la responsabilidad que la elección implica, también se cerciora de que reciban sostenimiento, y por último les enseña qué hacer cuando se comete pecado por omisión y qué hacer cuando se comete pecado por comisión.

En primer lugar, Dios se preocupa por dar a conocer claramente quiénes son sus elegidos para el servicio y para hacer lo que Él espera de esos elegidos. Por lo menos esta es una de las lecciones que podemos aprender del método por el cual Dios eligió a Aarón que fue por medio de hacer retoñar, florecer y producir la vara de este. El hecho de que Aarón fue el único cuya vara retoñó puede representar el don exclusivo que Dios da a cada uno. Notemos el efecto que tuvo en el pueblo esta elección (“moriremos”).

En segundo lugar, está el tema de la responsabilidad que la elección conlleva, porque significa que en manos de ese elegido está depositada una gran responsabilidad, debe cerciorarse de cumplirla con la asistencia de los que también fueron escogidos para este efecto. También tenemos el tema de la recompensa, del sostenimiento que recibe del mismo pueblo al cual sirven, un sostenimiento que no es para enriquecerlos, de lo cual no se les debe culpar por recibirlo.

En tercer lugar, se nota que al Señor le preocupa distinguir entre el pecado por omisión (“involuntariamente” Números 15:27, NTV) y el pecado por comisión (“descaradamente” Números 15:30, NTV). Cuando hay pecado por omisión, Él da la oportunidad de corregir, y da instrucciones sobre cómo evitar el olvido (por medio de borlas atadas con cordón azul en los bordes de sus vestidos). Cuando había pecado por comisión, debía ser apartado de la comunidad. Pero también podía ser ejecutado, como sucedió al hombre que “recogía madera durante el día de descanso”. Es precisamente a esto a lo que se refiere Hebreos 10:26, 27: “Queridos amigos, si seguimos pecando a propósito (descaradamente) después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda ningún sacrificio que cubra esos pecados. Solo queda la terrible expectativa del juicio de Dios y el fuego violento que consumirá a sus enemigos”.

En conclusión, Dios se preocupa por dar a conocer claramente quiénes son sus elegidos para el servicio, se cerciora además de que entiendan la responsabilidad que la elección implica, también se cerciora de que reciban sostenimiento, y por último les enseña qué hacer cuando se comete pecado por omisión y qué hacer cuando se comete pecado por comisión.


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