En la lectura de hoy vemos cómo Dios ordena hacer dos trompetas para alertar al pueblo de diferentes eventos, siendo uno de ellos que, después de un año de estar al pie del monte Sinaí, se les ordena salir ordenadamente de este lugar para acercarse a los límites de la Tierra Prometida, luego vemos cómo Dios nombra a 70 ancianos para ayudar a Moisés, y también vemos como el pueblo es castigado con fuego de Dios y con lo mismo que pidieron, por quejarse de las condiciones, y luego se presenta el castigo que recibió Miriam, hermana de Moisés, por murmurar contra este.
En primer lugar, el tema de hacer las dos trompetas se liga a la orden de marchar después de haber estado un año al pie del monte Sinaí. Lo que más destaca en esta parte de la lectura es el orden en el que Dios les ordena salir: deben en salir primero un grupo de tres tribus, el tabernáculo es desarmado y transportado por ciertos levitas, luego atrás de un grupo de tres tribus van otros levitas con los utensilios y el mobiliario, luego marchan los demás grupos de tres tribus. Llama la atención que Moisés trata de “evangelizar” un madianita, pero este rehúsa marchar con ellos, luego se menciona la invocación que hacía Moisés pidiendo que fueran dispersados los enemigos, y la que hacía cuando llegan al nuevo lugar. Todo esto tiene enseñanza práctica acerca del orden que debe seguirse en las cosas de Dios. En todo lo que hagamos relacionado con las actividades de la iglesia debe haber orden y coordinación para que no haya tropiezo y para que todo fluya de forma eficiente y eficaz, cerciorándonos de que siempre estaremos siendo guiados por el Señor (1 Corintios 14:40).
En segundo lugar vemos cómo Dios nombra a 70 ancianos para que ayuden a Moisés y cómo el nombramiento es legitimado por el hecho de que ellos profetizaron, evento que solo sucedió una primera vez. El hecho de que profetizaron como señal de legitimación es importante porque significa que el Espíritu de Dios vino sobre ellos. En nuestros tiempos, la forma como el Espíritu se muestra como legitimación de los verdaderos profetas de Dios es por medio de los buenos frutos de ellos, destacando como el más importante el hecho de que ellos hagan la voluntad del Señor (Mateo 7:15-23).
En tercer lugar, las quejas de ellos, iniciadas por ciertos extranjeros entre ellos, provoca que el Señor los castigue con lo mismo que estaban pidiendo. La codicia provocó al Señor quien les envió la carne que pidieron en forma de codornices hasta que se enfermaron comiéndolas después de haber sido objeto de la ira de Dios de cuya presencia salió fuego para castigarlos duramente. Le lección que podemos aprender es que la codicia es el origen de muchos males. Necesitamos aprender a contentarnos en el Señor, para que la codicia no halle espacio en nuestros corazones (1 Timoteo 6:6-10).
Por último, el episodio de Miriam en que ella murmura contra Moisés provoca que sea castigada con lepra por parte del Señor, lo cual nos enseña la importancia de ser humildes y respetar a aquellos a quienes Dios da el don de dirigir, de presidir, de enseñar, etc. Es muy importante que tengamos esto presente y actuar solamente cuando sabemos que tenemos el don de parte de Dios.
En resumen, hoy hemos aprendido acerca de la importancia del orden en las cosas de Dios, de los frutos para poder servir en estas cosas, del contentamiento para no dar espacio a la dañina codicia y de respetar los dones que Dios haya dado a otros.
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