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Sunday, May 2, 2021

Día 18 del plan de lectura (Job 16-20)

Job se ha cansado de las interminables palabras acusadoras y condenatorias de sus amigos. Si Dios sigue siendo tan implacable con él, entonces prefiere la muerte. Los amigos han llegado a la conclusión de que los malvados jamás prosperan.

Lo más fuerte que Job dice es "Dios me odia y me despedaza en su enojo. Rechina los dientes contra mí y me atraviesa con su mirada" y no hay que culparlo por pensar así. Habría que estar en su lugar para juzgarlo.

Vuelve al tema del mediador en 16:20: "Necesito un mediador entre Dios y yo, como una persona que intercede entre amigos".

Es sumamente interesante el nivel poético de todo este discurso. Incluso las palabras que usa Bildad para hablar de lo que sucede a los malvados, está exquisitamente escrito, como lo hubiera escrito una persona con premio Nobel de poesía. Lo que más llama la atención es la vividez del discurso.

Usa un discurso de increíble nivel estético, perfectamente equilibrado con toda clase de figuras retóricas y recursos poéticos que permite el idioma original como también el español al cual fue traducido.

Por esta y muchas razones más, no hay otro libro que pueda estar a la altura de la Biblia.

En esto se nota también que fue un libro inspirado, porque la belleza del discurso original se sigue manifestando incluso en la traducción.

Otra expresión fuerte con la cual Job acusa a Dios: "... me hizo daño cuando me atrapó en su red".

La integridad de Job sigue de manifiesto en estas palabras: "Pero en cuanto a mí, sé que mi Redentor vive, y un día por fin estará sobre la tierra. Y después que mi cuerpo se haya descompuesto, ¡todavía en mi cuerpo veré a Dios! (O sin mi cuerpo veré a Dios. El significado del hebreo es incierto). Yo mismo lo veré; así es, lo veré con mis propios ojos. ¡Este pensamiento me llena de asombro!" (Job 19:25-27).

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