Eliú acepta que Job puede ser inocente, pero no puede ser tan justo como Dios. Insta a Job a dejar de rebelarse y quejarse y ver el propósito que tiene Dios para sus sufrimientos.
Las siguientes palabras de Eliú, quien no parece estar equivocado, sirven para entender un poco más la naturaleza divina:
Job 34:28, 29
28 Hacen que los pobres clamen, y esto atrae la atención de Dios;
él oye los clamores de los necesitados.
29 Sin embargo, si él opta por quedarse callado,
¿quién puede criticarlo?
Cuando esconde su rostro, nadie puede encontrarlo,
ya sea un individuo o una nación.
Esto es maravilloso: "... si Él opta por quedarse callado, ¿quién podrá criticarlo? Cuando esconde Su rostro, nadie puede encontrarlo, ya sea un individuo o una nación". Esto es lo que se llama verdadero conocimiento de la naturaleza divina.
En este libro tan maravilloso, Dios nos revela por medio de un diálogo entre cuatro hombres ciertos aspectos acerca de Su naturaleza que son dignos de ser tomados muy en cuenta.
Job 35: "A Dios no le afecta..." Hay que leerlo para acabar de maravillarnos acerca del vislumbre de naturaleza divina que nos está dando Eliú (definitivamente no es como todo mundo piensa).
Job 36: Básicamente, lo que está diciendo es "El que tiene oídos para oír, oiga".
Con las siguientes palabras, solamente confirmamos: "por medio del sufrimiento, él rescata a los que sufren, pues capta su atención mediante la adversidad."
Job 36:22-33 es toda una elegía al poder de Dios.
Job 37:19-21 "Somos demasiado ignorantes para presentar nuestros propios argumentos. ¿Se debe avisar a Dios que quiero hablar?"
¡Mejor pasar más tiempo en silencio delante de Dios!
"Señor, aunque me niegues todo lo que te he pedido, yo seguiré siendo fiel"
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