Es el año 1571 a.C. Nace Moisés y es rescatado y educado en Egipto a pesar del decreto del faraón de esclavizar y matar a los niños. Más tarde huye a Madián y se casa. En el año 1577 a.C., comienza su reinado el faraón Ramsés Miamun, que dura 67 años. Este faraón no sabe nada del servicio público de José y cruelmente obligó a los hebreos a grandes jornadas de trabajo bajo los capataces egipcios para construir nuevas ciudades e infraestructura de almacenamiento (Adaptado de http://www.wycliffenz.org).
La lectura de los primeros tres capítulos de Éxodo nos presentan a un descendiente de Leví (de Abraham, Isaac y Jacob) que fue "sacado de las aguas", para ser educado dentro de la cultura de la potencia que mayor desarrollo había alcanzado a esas alturas de la historia humana. Después de una serie de circunstancias, este hombre es llamado un día que se adentró hasta llegar al corazón del desierto donde andaba buscando brotes de hierbas para sus ovejas. Debe tomarse en cuenta que estas jornadas tomaban varios días. No sabemos cuántos días de andar en el desierto tenía Moisés, pero lo cierto es que ese día algo significativo pasó y que lo marcó para siempre. Ese día se le presentó un ángel del Señor para hacerle el encargo de sacar a Su pueblo de Egipto.
Todo el relato se centra en ese pueblo que Dios llama Su pueblo. Un pueblo para el cual tiene un propósito. Dios tiene sumo interés en sacar a ese pueblo de la esclavitud en Egipto. Dios quiere llevarlo a servirle en el desierto, para luego llevarlo a la tierra prometida.
El capítulo tres es muy revelador de la naturaleza divina: Su santidad, Su ser (Yo soy el que soy), Su propósito... Uno se pregunta si lo que quiso decir fue: "Yo soy el que soy y el que hace ser". No importa si lo dijo o no, porque sigue siendo una verdad, que Él es quien hace que todo sea.
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