Job vuelve a declarar su inocencia. Un joven transeúnte, Elihu, critica a Job por rechazar el castigo de Dios (nadie ve la mano de Satanás).
Capítulo 30 de Job es un lamento de Job, en el cual responsabiliza a Dios y lo ve como el autor directo de todo lo que está pasando. Le habla a Dios de esta manera: "Me lanzas al torbellino y me destruyes en la tormenta". Luego le recuerda a Dios lo generoso que él fue con el necesitado, y termina lamentándose amargamente de que en lugar de recompensa, recibió oscuridad y sufrimiento. También se refiere a la experiencia de pedir en ayuda en la plaza pública, donde es despreciado como hermano de los chacales.
¿Qué significa que él vea a Dios de esta manera? ¿Es correcta su visión de Dios? Yo creo que sí. Así es Dios, Él es un ser que actúa conforme a Su designio, no conforme a nuestro deseo. Dios no necesariamente va a actuar de una manera que complazca nuestras expectativas. Dios es Dios. Él es soberano, hace como quiere, sus siervos lo entendemos, estamos contentos con el hecho de que Él está presente en nuestras vidas, aunque estemos como Job, sufriendo carencias.
Job 31:1-4 es una declaración que expresa claramente la voluntad divina en cuanto a la codicia sexual, el deseo sexual que los varones podemos estar albergando en el corazón. Dios está en contra de la pornografía, decididamente en contra. Mirar con deseo sexual el cuerpo de la mujer es algo que Dios ve y que Él juzga como una forma de rechazar la verdadera herencia que es Él mismo. Por supuesto que estamos hablando del sexo fuera del matrimonio. El varón que alberga este tipo de deseos en su corazón le está diciendo a Dios que no desea Su presencia en su vida.
En Job 31:5-8 parece referirse a otro pecado que es la mentira, pero en realidad lo que hace es seguir refiriéndose al mismo tema, porque dice: "... si mi corazón ha codiciado lo que vieron mis ojos...". En otras palabras, está convenciéndonos de que está hablando la verdad, de que verdaderamente ha sido un varón que no se le puede acusar de codicia sexual.
En Job 31:9-12 continúa refiriéndose muy elocuentemente al pecado del deseo sexual y del adulterio. Expresa que "la codicia sexual es un pecado vergonzoso, un delito que debería ser castigado", y termina diciendo que es "un fuego que arde todo el camino hasta el infierno"; arrasa con todo lo que uno posee.
Luego en Job 31:13-15 se refiere al trato que le ha dado a las personas más vulnerables que él, aquellas sobre las cuales ha tenido autoridad, y pregunta que cómo se presentaría delante de Dios si con alguno de ellos él hubiera sido injusto.
Todo este capítulo es digno de ser catalogado y tabulado de modo que se puedan puntualizar a los pecados que señala. Están además: la avaricia y la idolatría.
A Job 31 se le podría considerar un tratado en contra de los pecados capitales.
La intervención de Eliú en Job 32 me lleva a pensar en la forma tan magistral como el libro de Job presenta principios eternos y verdades acerca de la naturaleza humana y la naturaleza divina, usando el diálogo entre diferentes personas. Es la forma correcta de presentar verdades que son muy abstractas y que se necesita enfrentar personas en debates para que el lector saque sus propias conclusiones. Ahora caigo en la cuenta de que el Espíritu Santo usa la técnica del debate de una forma muy eficaz.
Notemos la elocuencia del joven Eliú:
18 Pues estoy lleno de palabras contenidasy el espíritu que hay en mí me obliga a hablar.19 Soy como un barril de vino sin respiradero;¡como un cuero de vino a punto de estallar!20 Tengo que hablar para encontrar alivio,así que déjenme dar mis respuestas.
Hermosas palabras del joven Eliú en el capítulo 33.
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