En los pasajes de la lectura de hoy vemos cómo Dios escoge a un varón, y lo llenó de Su Espíritu, y le dio destrezas artesanales especiales. También le designó un ayudante y menciona otros a quienes dotó de habilidades especiales. Luego se presenta una lista de todos los objetos relacionados con el sistema de adoración que ellos debían elaborar.
Vemos cómo recalca la importancia de guardar el sábado. Se da el propósito para guardar este día: "Se ha establecido para que sepan que yo soy el Señor, quien los hace santos". Se da el motivo: "Es una señal perpetua de mi pacto con el pueblo de Israel. Pues en seis días el Señor hizo los cielos y la tierra, pero en el séptimo dejó de trabajar y descansó"
En estos pasajes se recoge el horrible evento del pueblo cayendo en la más abominable idolatría, contra la cual Dios toma acciones haciendo que muchos mueran. Cuando uno lee el siguiente pasaje, puede entender un poquito lo que está pasando.
1Cuando los israelitas vieron que Moisés tardaba tanto en bajar del monte, se juntaron alrededor de Aarón y le dijeron:—Vamos, haznos dioses que puedan guiarnos. No sabemos qué le sucedió a ese tipo, Moisés, el que nos trajo aquí desde la tierra de Egipto.2Aarón les respondió:—Quítenles a sus esposas, hijos e hijas los aretes de oro que llevan en las orejas y tráiganmelos.3Todos se quitaron los aretes que llevaban en las orejas y se los llevaron a Aarón. 4Entonces Aarón tomó el oro, lo fundió y lo moldeó hasta darle la forma de un becerro. Cuando los israelitas vieron el becerro de oro, exclamaron: «¡Oh Israel, estos son los dioses que te sacaron de la tierra de Egipto!».
Analizando las palabras y el trasfondo, se puede notar que el pueblo se desesperó porque Moisés se tardaba. Parece que se produjo un vacío de liderazgo y Aarón no dio la talla para llenar ese vacío. Esta desesperación los llevó a buscar alguna manera de llenar el vacío y manipularon a Aarón para que les diera algo significativo: "haznos dioses que puedan guiarnos". No veamos solo el hecho de que piden dioses. Veamos también para qué los piden: "que puedan guiarnos". Esta es una necesidad muy profunda de todo colectivo humano. Necesitan guía, especialmente si en ellos no está presente Dios.
Aparentemente, Aarón se desespera también, no analiza bien la situación, se pone nervioso y lo primero que se le ocurre es darles algo que ellos aparentemente practicaban en Egipto. De paso podemos reflexionar en la idea de que la necesidad del pueblo no debe llevar a los dirigentes a darles cualquier solución. En este caso, Aarón debió haber hablado al pueblo, aun si su vida estaba en peligro. Aarón debió haber entendido que esa necesidad no estaba dentro de sus capacidades. Debió haber sido firme y haberle hablado la verdad al pueblo y no darle lo que querían. Cuando el pueblo tiene necesidad, no se les da lo que piden, se les busca lo que necesitan. Lo que ellos necesitaban era un discurso convincente en el sentido de esperar a que Moisés bajara del monte.
Moisés suplica a Dios que les tenga misericordia. Pero Moisés, mismo al constatar con sus propios ojos la gravedad del pecado de ellos, reacciona de una forma digna de análisis. A uno le puede parecer que la reacción de Moisés fue muy violenta, pero en realidad fue muy consecuente. En realidad cuando le estaba pidiendo a Dios que les tuviera misericordia, él no sabía de lo que estaba hablando. Cuando constata con sus propios ojos, actúa de forma consecuente. Nos parece muy extremo que ordene a los levitas matar a los que había participado en el acto idolátrico, algo que Dios no parece reprobar. Detrás del acto de Moisés está la aprobación divina y esto es algo que debe situarse estrictamente en el contexto de la relación de Dios con Moisés.
En Éxodo 33:1-11 se presenta la actitud del pueblo posterior al castigo recibido. Se nota un gran arrepentimiento y un comportamiento de muchísima reverencia para con la presencia divina sobre el tabernáculo que está fuera del campamento por una razón que se explica en Éxodo 33:20: "... no podrás ver directamente mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida...".
Es en la lectura de hoy donde también se nos presenta el momento en que Moisés pidió ver la gloria de Jehová. Para Moisés, el acompañamiento de Dios era esencial. A Él no le cabía en la cabeza aquella travesía por el desierto guiando aquel pueblo israelita sin la presencia divina. Su necesidad de la presencia de Dios es digna de notar, porque no estamos hablando de un simple “Dios lo acompañe”.
Para Moisés, el acompañamiento de Dios era esencial porque, como gobernante y libertador de aquel pueblo, él tenía la enorme responsabilidad de darle sustento, protección y rumbo. Los que han hallado gracia en los ojos de Dios y lo conocen son personas con quienes Dios anda sustentándolos, protegiéndolos y guiándolos. Es muy difícil que nos acompañe alguien a quien no conocemos… solamente las personas que están en ese franco proceso de conocimiento de Dios, y con quienes Dios anda, solamente esas personas pueden decir que experimentan verdadero sustento, protección y rumbo…
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